

El deseo sexual no es un fenómeno simple ni uniforme; existen diferentes tipos de deseo que dependen de factores biológicos, emocionales y psicológicos. En este artículo, exploraremos los distintos tipos de deseo sexual que existen, cómo se manifiestan y por qué cada uno responde a diferentes neurotransmisores en el cerebro.
¿Por qué cambia el deseo sexual con el tiempo?
El deseo sexual puede cambiar por diversas razones. Al principio de una relación, la novedad y la emoción pueden incrementar el deseo, lo que se conoce como “deseo romántico”. Sin embargo, con el tiempo, estos factores disminuyen, y el deseo puede estabilizarse o incluso reducirse. Esta disminución no necesariamente indica un problema, sino una transición natural hacia una relación más estable, donde otros factores como la confianza y la comunicación juegan un papel clave.
Tipos de deseo sexual.
Podemos distinguir entre varios tipos de deseo sexual, cada uno influenciado por diferentes factores hormonales y neuroquímicos. A continuación, exploramos tres tipos comunes de deseo sexual que se han identificado en diversos estudios y teorías científicas.
1. Deseo Tipo I: Deseo sin objeto (o deseo libido)
El deseo tipo I se refiere al deseo sexual general, también conocido como libido. En este caso, el deseo no está enfocado en una persona específica, sino que se experimenta como una necesidad de actividad sexual en general. Este tipo de deseo puede estar influenciado por factores biológicos y hormonales, como los niveles de testosterona o estrógenos. Es un deseo que surge de manera más espontánea y no depende de la presencia o atracción hacia una pareja en particular.
2. Deseo Tipo II: Deseo con objeto (o deseo romántico)
Este tipo de deseo se activa cuando una persona siente atracción hacia una pareja específica. En el deseo tipo II, el deseo sexual se dirige hacia una persona en particular, y está estrechamente vinculado a los niveles de dopamina, el neurotransmisor asociado con la recompensa y el placer. En este caso, el deseo está influenciado por la química emocional y física que se experimenta al estar con esa persona, lo que genera una sensación de excitación y deseo.
3. Deseo Posexcitatorio: Deseo tras la excitación
El deseo posexcitatorio se refiere a las personas que, a pesar de tener poca iniciativa sexual, se activan y sienten deseo después de comenzar con los intercambios eróticos o sexuales. En este tipo de deseo, la excitación sexual se desarrolla a medida que se inicia el contacto físico o la estimulación, más que como un deseo previo. Este tipo de deseo está asociado con la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del amor, que fortalece la conexión emocional y el deseo sexual tras el contacto físico.
¿Cómo influye la TCC en el deseo sexual?
Desde la terapia cognitivo-conductual (TCC), podemos trabajar sobre los pensamientos, creencias y conductas que afectan la experiencia del deseo sexual. Las personas que experimentan problemas con el deseo, como una disminución o bloqueo del mismo, pueden beneficiarse de la TCC para identificar y modificar patrones de pensamiento negativos que impactan en su vida sexual.
En muchos casos, las creencias erróneas sobre la sexualidad, el rendimiento o la intimidad pueden interferir con la capacidad de experimentar deseo. A través de la TCC, se pueden reestructurar estos pensamientos y mejorar la conexión con la propia libido o el deseo hacia una pareja.
El deseo sexual es un fenómeno complejo que puede variar a lo largo del tiempo y depende de varios factores. Desde la espontaneidad de la libido hasta el deseo romántico dirigido a una persona específica, o el deseo posexcitatorio que surge con la excitación, cada tipo de deseo tiene su propia dinámica biológica y emocional.
Si estás enfrentando dificultades en este ámbito, no dudes en buscar ayuda profesional cualificada.
El deseo sexual no es un fenómeno simple ni uniforme; existen diferentes tipos de deseo que dependen de factores biológicos, emocionales y psicológicos. En este artículo, exploraremos los distintos tipos de deseo sexual que existen, cómo se manifiestan y por qué cada uno responde a diferentes neurotransmisores en el cerebro.
¿Por qué cambia el deseo sexual con el tiempo?
El deseo sexual puede cambiar por diversas razones. Al principio de una relación, la novedad y la emoción pueden incrementar el deseo, lo que se conoce como “deseo romántico”. Sin embargo, con el tiempo, estos factores disminuyen, y el deseo puede estabilizarse o incluso reducirse. Esta disminución no necesariamente indica un problema, sino una transición natural hacia una relación más estable, donde otros factores como la confianza y la comunicación juegan un papel clave.
Tipos de deseo sexual.
Podemos distinguir entre varios tipos de deseo sexual, cada uno influenciado por diferentes factores hormonales y neuroquímicos. A continuación, exploramos tres tipos comunes de deseo sexual que se han identificado en diversos estudios y teorías científicas.
1. Deseo Tipo I: Deseo sin objeto (o deseo libido)
El deseo tipo I se refiere al deseo sexual general, también conocido como libido. En este caso, el deseo no está enfocado en una persona específica, sino que se experimenta como una necesidad de actividad sexual en general. Este tipo de deseo puede estar influenciado por factores biológicos y hormonales, como los niveles de testosterona o estrógenos. Es un deseo que surge de manera más espontánea y no depende de la presencia o atracción hacia una pareja en particular.
2. Deseo Tipo II: Deseo con objeto (o deseo romántico)
Este tipo de deseo se activa cuando una persona siente atracción hacia una pareja específica. En el deseo tipo II, el deseo sexual se dirige hacia una persona en particular, y está estrechamente vinculado a los niveles de dopamina, el neurotransmisor asociado con la recompensa y el placer. En este caso, el deseo está influenciado por la química emocional y física que se experimenta al estar con esa persona, lo que genera una sensación de excitación y deseo.
3. Deseo Posexcitatorio: Deseo tras la excitación
El deseo posexcitatorio se refiere a las personas que, a pesar de tener poca iniciativa sexual, se activan y sienten deseo después de comenzar con los intercambios eróticos o sexuales. En este tipo de deseo, la excitación sexual se desarrolla a medida que se inicia el contacto físico o la estimulación, más que como un deseo previo. Este tipo de deseo está asociado con la liberación de oxitocina, conocida como la hormona del amor, que fortalece la conexión emocional y el deseo sexual tras el contacto físico.
¿Cómo influye la TCC en el deseo sexual?
Desde la terapia cognitivo-conductual (TCC), podemos trabajar sobre los pensamientos, creencias y conductas que afectan la experiencia del deseo sexual. Las personas que experimentan problemas con el deseo, como una disminución o bloqueo del mismo, pueden beneficiarse de la TCC para identificar y modificar patrones de pensamiento negativos que impactan en su vida sexual.
En muchos casos, las creencias erróneas sobre la sexualidad, el rendimiento o la intimidad pueden interferir con la capacidad de experimentar deseo. A través de la TCC, se pueden reestructurar estos pensamientos y mejorar la conexión con la propia libido o el deseo hacia una pareja.
El deseo sexual es un fenómeno complejo que puede variar a lo largo del tiempo y depende de varios factores. Desde la espontaneidad de la libido hasta el deseo romántico dirigido a una persona específica, o el deseo posexcitatorio que surge con la excitación, cada tipo de deseo tiene su propia dinámica biológica y emocional.
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