CHICO CON ESTRES MIRANDO EL RELOJ CON PRISAS

ESTRÉS

CHICO CON ESTRES MIRANDO EL RELOJ CON PRISAS

ESTRÉS

QUÉ ES

El estrés es una reacción natural de nuestro organismo, se trata de una respuesta de supervivencia, es decir, el cuerpo nos prepara para  hacer frente a las demandas del entorno. Al resolver la situación nuestro organismo recupera el equilibrio.

 

Este proceso natural puede llegar a ser patológico cuando se prolonga en el tiempo.

 

ETAPAS DEL ESTRÉS

El doctor Hans Seyle teorizó en 1935 sobre sus fases:

 

Alarma de reacción: Justo al detectar la amenaza. Aparecen síntomas como aumento de la temperatura corporal, aumento de dilatación pupilar, incremento de la frecuencia cardíaca… todo para preparar al organismo para el ataque o la huida.

 

Resistencia: Se produce una adaptación a la situación pero continúa la activación (ya en menor medida). Si la situación se mantiene en el tiempo, la activación disminuye ya que se acaban consumiendo los recursos necesarios.

 

Agotamiento: El cuerpo agota los recursos y pierde la capacidad adaptativa.

CAUSAS Y TIPOS DE ESTRÉS

Cualquier situación o suceso puede generar una respuesta estresante. Sin embargo, desarrollar un trastorno no necesariamente esta relacionado con eventos intensos, sino que la suma de eventos poco intensos pero prolongados en el tiempo también puede desembocar en un trastorno.

 

Existen diferentes tipos y clasificación si tenemos en cuenta varios factores.

 

En base a su signo.

Estrés positivo: Estrés «bajo presión», hace que la persona esté motivada y con energía.

Distrés o estrés negativo: Sobrepasado el “punto óptimo”, aparece el bloqueo, ansiedad, nerviosismo, falta de atención y concentración, etc.

 

Según su duración.

Trastorno de estrés postraumático: Tras sufrir u observar un acontecimiento altamente traumático.

La situación vuelve a revivirse repetidamente a través de pensamientos y recuerdos, acompañado de ansiedad.

 

Estrés agudo: Similar al trastorno de estrés postraumático. La diferencia es que los síntomas ocurren justo después del trauma, sufriendo ansiedad alta y pudiendo desarrollar  síntomas disociativos (estar “desconectado” del presente).

 

En ocasiones se produce un aplanamiento emocional: las personas no disfrutan de actividades que anteriormente disfrutaban, sintiéndose culpables e incapaces de continuar con su vida. Otros síntomas frecuentes son una vigilancia excesiva y activación, provocando dificultades para concentrarse y para dormir.

SÍNTOMAS

Los síntomas más comunes del estrés son los siguientes:

 

A nivel físico

-Dolor de cabeza y tensión muscular.

-Digestiones pesadas, colón irritable, dolores y acidez de estómago.

-Taquicardia y problemas asociados.

-Cansancio físico.

-Enfermedades de la piel: psoriasis, dermatitis.

 

A nivel cognitivo

-Angustia, nerviosismo, ansiedad.

-Alteraciones del estado de ánimo, depresión.

-Problemas a nivel cognitivo, concentración y memoria.

-Cansancio mental.

-Irritabilidad.

-Insomnio.

 

A nivel conductual

-Alteraciones en la ingesta de la comida: aumento o disminución del apetito.

-Conductas como comerse las uñas o rechinar de dientes (bruxismo).

-Desarrollo o aumento de los tics nerviosos.

-Inquietud, agitación.

TRATAMIENTO

Para tratar el tratamiento es necesario aprender a “desconectar esa señal de alarma”, hacer que nuestro organismo detenga el sistema nervioso simpático y aprender a funcionar con el sistema nervioso parasimpático.

 

¿Cómo se consigue esto? A través de técnicas de relajación y gestión de los pensamientos principalmente.

Técnicas de relajación a través de la respiración, de la musculación o con la imaginación, existe un amplio abanico de técnicas de relajación que harán disminuir la sintomatología.

 

Tras aprender y practicar de forma progresiva alguna técnica de relajación, podrán ser aplicadas en el día a día cuando se considere necesario.

 

No lo dudes y reserva tu tiempo para reducir tu estrés.