Terapia psicológica para tratar la ansiedad en adultos
Terapia psicológica para tratar la ansiedad en adultos

 La ansiedad no se cura, se gestiona.

 

La ansiedad es una de las emociones más comunes que experimentamos como seres humanos. Según datos de la base de datos clínicos de atención primaria de diciembre de 2020, el trastorno de ansiedad es el problema de salud mental más frecuente, afectando al 6,7% de la población, con una prevalencia que podría alcanzar hasta el 18% en algunos estudios. Si bien es cierto que la ansiedad es más prevalente en mujeres, nadie está exento de vivir episodios de ansiedad en su vida.

 

¿Por qué sentimos ansiedad?

La ansiedad tiene un propósito adaptativo: nos ayuda a reaccionar ante situaciones que requieren nuestra atención, como un examen importante o una presentación ante un público. Sin embargo, cuando la ansiedad se intensifica o se prolonga, puede convertirse en un trastorno que interfiere con nuestra vida diaria.

 

La ansiedad puede provenir de diferentes factores:

  • Factores genéticos y de personalidad: Algunas personas son más propensas a experimentar ansiedad debido a su biología y temperamento. Esto se conoce como «ansiedad rasgo».
  • Factores ambientales: Las situaciones estresantes como problemas de salud, económicos, laborales o familiares pueden desencadenar episodios de ansiedad (ansiedad estado).

No podemos evitar que estos factores, tanto internos como externos, impacten nuestra vida. Todos pasamos por momentos difíciles, pero lo que sí podemos controlar es cómo respondemos a ellos.

 

La clave no está en «curar» la ansiedad, sino en gestionarla.

Es importante entender que la ansiedad no es una condición que se pueda «curar» de manera definitiva. De hecho, tratar de eliminarla por completo es un objetivo poco realista, porque la ansiedad forma parte de la experiencia humana. Lo que sí podemos hacer es aprender a gestionarla.

 

Cuando nos obsesionamos con la idea de erradicar la ansiedad, entramos en un ciclo de hipervigilancia, lo que solo incrementa los niveles de ansiedad. En lugar de luchar contra ella, el enfoque más saludable es aceptar la ansiedad como una emoción normal y aprender herramientas efectivas para moderarla.

 

Recuerda:

«La ansiedad no se cura, se gestiona.»

Si necesitas apoyo en el manejo de la ansiedad, estoy aquí para ayudarte.

 La ansiedad no se cura, se gestiona.

 

La ansiedad es una de las emociones más comunes que experimentamos como seres humanos. Según datos de la base de datos clínicos de atención primaria de diciembre de 2020, el trastorno de ansiedad es el problema de salud mental más frecuente, afectando al 6,7% de la población, con una prevalencia que podría alcanzar hasta el 18% en algunos estudios. Si bien es cierto que la ansiedad es más prevalente en mujeres, nadie está exento de vivir episodios de ansiedad en su vida.

 

¿Por qué sentimos ansiedad?

La ansiedad tiene un propósito adaptativo: nos ayuda a reaccionar ante situaciones que requieren nuestra atención, como un examen importante o una presentación ante un público. Sin embargo, cuando la ansiedad se intensifica o se prolonga, puede convertirse en un trastorno que interfiere con nuestra vida diaria.

 

La ansiedad puede provenir de diferentes factores:

  • Factores genéticos y de personalidad: Algunas personas son más propensas a experimentar ansiedad debido a su biología y temperamento. Esto se conoce como «ansiedad rasgo».
  • Factores ambientales: Las situaciones estresantes como problemas de salud, económicos, laborales o familiares pueden desencadenar episodios de ansiedad (ansiedad estado).

No podemos evitar que estos factores, tanto internos como externos, impacten nuestra vida. Todos pasamos por momentos difíciles, pero lo que sí podemos controlar es cómo respondemos a ellos

 

La clave no está en «curar» la ansiedad, sino en gestionarla.

Es importante entender que la ansiedad no es una condición que se pueda «curar» de manera definitiva. De hecho, tratar de eliminarla por completo es un objetivo poco realista, porque la ansiedad forma parte de la experiencia humana. Lo que sí podemos hacer es aprender a gestionarla.

 

Cuando nos obsesionamos con la idea de erradicar la ansiedad, entramos en un ciclo de hipervigilancia, lo que solo incrementa los niveles de ansiedad. En lugar de luchar contra ella, el enfoque más saludable es aceptar la ansiedad como una emoción normal y aprender herramientas efectivas para moderarla.

 

Recuerda: «La ansiedad no se cura, se gestiona.»

Si necesitas apoyo en el manejo de la ansiedad, estoy aquí para ayudarte.

No lo dudes y reserva tu tiempo para superar la ansiedad.

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